Tengo una edad...
- Profe, toma.
- ¿Qué me das?, y, por cierto, ¿qué te has hecho en el bigote?
- Es un regalo... me he afeitado.
- Sólo tienes 12 años, ¿tú te quieres parecer a Pancho Villa a los 14?
- ¿Quién es Pancho Villa?
- ... Bueno, a ver, ¿qué quieres?
- Que te hemos traído un regalo.
- ¿Para mí? (agito una caja de zapatos)
- ¡No!, ¡no menees la caja que está vivo!
- ¡Qué coñññ...! ¡No abro esta caja hasta que no me digas qué hay dentro!
- ¡Ábrela! (gritan todos)
Quito la tapa muy despacio y miro de reojo.
- ¡Un hámster!
- Sí, es uno de los dos que no se ha comido Paris, tuvo trece y se comió a once.
- ¿Hilton?
- Sí, la hámster que me regaló Perico en Navidades.
- ¿Le has puesto Paris?
- Sí, es que es rubia.
- Le pega más Medea.
- ¿Quién es Medea?
- Nadie... ¿y por qué me lo regalas a mí?, ¿no tienes amigos, primos o enemigos?
- Sí, pero es que lo hemos pensado entre todos los de la clase.
- Ah, un complot.
- Sí... ¿qué es un complot?
- Da igual, ¿tiene nombre?
- Lo puedes llamar como quieras, pero Ana dice que se parece a la bibliotecaria.
- ¡Llámalo María José! (grita Ana)
- Pero, a ver, ¿por qué soy yo la agraciada? Dádselo a vuestra tutora o, ¡mira!, a María José, ya que se le trae un aire...
- No, hemos decidido que es para ti.
- ¿Y eso?
- Porque no tienes novio.
- ¿Queréis que me dé a la zoofilia?
- No. ¿Qué es la zoofilia?
- Pregúntale a María José.
- Vale. ¿Te lo quedas, no?
- Pero, ¿qué tiene que ver que yo no tenga novio para que me lo encasquetéis a mí?
- Pues para que no te sientas sola.
- Yo no me siento sola.
- Ya. Pues mira, te entretienes, le pones de comer o le lees esos poemas raros que nos lees a nosotros.
- O sea, que os queréis librar de mis poemas.
- No, pero son tan chulos que se los puedes leer a María José.
- Claro.
- En serio, y a nosotros también.
- Pero a ver, que yo ni necesito un novio ni un hámster.
- Ya tienes una edad, profe.
- ¡Tengo 27 años!
- Claro, por eso, que es una edad ya... y sin novio... Anda, quédatelo. Y si llamarlo María José te da mal rollo, ponle el nombre de algún tío bueno.
Hay que joderse.

Johnny Lomax dijo
Genial... aunque yo que tú mataba a todos esos renacuajos. ¡Pues menuda panda de mamones!
Venga, y ahora recitame un poema, o no hay beso.
Besos mil... ¡mierda!, se me escapó.
7 Febrero 2008 | 05:54 PM