La Coctelera

STULTIFERA NAVIS

Con cien girasoles por banda...

10 Enero 2008

De lo bello

Ayer hablaba con un amigo de los prototipos de belleza, de lo socialmente aceptado como bello o lo estéticamente aplaudido según la cultura, el momento histórico o el devenir de un pueblo. Hablábamos, cómo no, de Occidente y de lo que Occidente considera hermoso. Él es un tío listo, no sólo porque esté licenciado en Filosofía y también en Piano, sino porque es un tío listo, pero un tío, al fin y al cabo.
Hablábamos del ideal femenino, él argumentaba que, hoy en día (como siempre, añadía yo), la belleza física dentro de los cánones socialmente aceptados es una especie de resorte que hace que a las mujeres bendecidas con ese don se les abran mágicamente las puertas que para las que no lo poseen se encuentran más bien atrancadas. Cierto.
De toda la vida, pensaba yo, esto pasa desde siempre.
Las razones son obvias y documentadas históricamente: cuando el hombre sólo valora el físico como cualidad valedera en una mujer es cuando a la mujer no le queda más que el físico para asegurarse un futuro. Esto es muy lógico cuando pensamos en tiempos pretéritos en los que las mujeres no tenían acceso a la educación ni, por ende, a la cultura, ni, por ende, a puestos de trabajo dignos, ni, por ende, a libertad ni autonomía.
A día de hoy, cuando (seguimos hablando de Occidente) las mujeres podemos desempeñar cargos que antes sólo eran ocupados por hombres, tenemos acceso a la escuela, a las universidades (de hecho hay más mujeres universitarias que hombres), podemos competir con nuestro currículo cargadito de masters, cursos, doctorados, idiomas y estancias en el extranjero con cualquiera que posea un vanagloriado pene... ¿Por qué sigue imperando la ley de la más canónica (que no eclesiástica)?
Creo que tiene que ver con los distintos grados de evolución emocional e intelectual que poseemos hombres y mujeres. Nosotras hemos tenido que dar un salto gigantesco en muy poco tiempo para ponernos al nivel intelectual del sexo masculino. En un corto espacio de tiempo hemos tenido que cambiar nuestras prioridades y nuestro concepto de supervivencia. Ya no necesitamos que nos mantengan ellos. Por tanto, la belleza física ya no es el único valor que nos interesa como mujeres.
Sé que a ellos, en general y en el fondo, tampoco, pero siguen padeciendo de una frivolidad tremenda con sus rankings de mujeres más sexys, sus revistas de tetas y sus bravuconerías entre colegas. Y lo peor de todo esto es que a nosotras, con nuestro golpe de currículo, toda esta mierda nos sigue afectando.

A la izquierda, mi canon; a la derecha, mis medidas:

Licenciada en Filología Hispánica.
Master en Marketing y Publicidad.
Master en Enseñanza del español como lengua extranjera.
Idiomas: francés, inglés, italiano y árabe.
Publicaciones: tres artículos en revistas especializadas de filología. Diversos cuentos editados en varias antologías.


servido por castadiva 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Luchin

Luchin dijo

SUpongo que, sin querer(en su mayoría), sigue siendo una culpa compartida, una culpa o herencia de ambos sexos. EL dato es cierto: existen más mujeres universitarias que hombre, pero, también, siguen siendo más mujeres las que se prestan al show farandulero de la exhibición sexista "canónica". A lo mejor, ese salto, castadiva, aún no ha tocado tierra(compartiendo tu analogía). Por suerte, mentes más claras como la tuya les recuerdan a brutos y brutas que la belleza "es convulsión o no" y, no hombre o mujer o perro o pájaro. No se, hablar de esto, me produce tristeza, tanta evolución, tanta civilización para qué?, trato de ser optimista y pensar que próximas generaciones entenderan todo esto mejor, dejando de lado estas huevadas sexistas, repito, quiero ser optimista, ingenuo, y dejar de leer estos post tan necesarios.

10 Enero 2008 | 10:18 PM

castadiva

castadiva dijo

Luchin, a mí también me gustaría no tener que escribir esto.

Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

11 Enero 2008 | 01:07 AM

Hipatia de Alejandría

Hipatia de Alejandría dijo

Hace un tiempo fui a a la playa con un amigo. El tío me vio en bikini. Cuando volvíamos en el coche va y me suelta, medio tartamudo: "O-oye... tú de joven, debes haber tenido un buen cuerpo ¿no?". Decir que iba conduciendo, porque sino le hubiera puesto una hostia.

Una vez le dije a otro con el que ligaba por teléfono (esto fue cuando me preguntó cómo era mi cuerpo): "Pues es el cuerpo de una mujer de 40 años que ha vivido mucho y ha sufrido". Y claro, el tipo pensó que yo pesaba 180 kilos y que se me cae la carne por la celulitis. Al ver que parecía muy afectado por algo que para él sería un dramón, añadí: "Sí. De una mujer que ha sufrido y se ha hecho a si misma sin ayuda de ningún niñato. Así que, por si te interesa, tengo un cuerpo infartante. De hecho, me encanta mi cuerpo. ¿Tú qué puedes decir del tuyo?".

El tío flipó.

El curpo es como el dinero: si los tienes buenos, pues ellos follan con tu cuenta bancaria y con tus tetas. O sea, que follan con ellos mismos. O sea, que son unos pajilleros.

11 Enero 2008 | 03:30 AM

F.C.

F.C. dijo

Ese comentario, de hipatia, es lo que llamo sentimentaloide. El tema es otro.
salu2

11 Enero 2008 | 01:13 PM

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Sobre mí

En la nave los locos sonríen porque hay gaviotas que vuelan, peces que nadan y una brújula rota que anda perdida en algún bolsillo descosido o inexistente (no lo hemos investigado). Nos orientamos más o menos bien, según el día. A veces llueve. Si según Plinio el Viejo navegar es necesario: conjura el hechizo, iza vela, arrumba lejos y si el viento arrecia riza el rizo. (Cecilio Pineda, Sail Away)

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