Luciano
Y la voz queda rota, rotando, atravesada por la aguja constante del tocadiscos (shk,shk,shk...). Nessun dorma y vuelta atrás, desde el principio. Puccini lloraba en el cielo de los genios cuando tú proyectabas ad infinitum las palabras del príncipe ignoto Ed il mio bacio scioglierà il silenzio che ti fa mia!...
Guardabas el gesto, resolvías las lágrimas chorreando a lo largo de tu garganta de prodigio la muerte dulce de los privilegiados. No, no es cierto Quem di diligunt, adulenscens moritur, porque amado de los dioses eres, si no hijo amado de todos ellos.
Por lo menos Puccini, que allá donde esté habrá concluido Turandot, tendrá quien la interprete.
Dilegua, o notte!... Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!...
In memoriam Luciano Pavarotti.

Johnny Lomax dijo
Amén.
9 Septiembre 2007 | 05:21 PM