Mujer de verde sobre fondo blanco
Ella se recoge sobre sí misma.
Sus manos se abrazan para abarcar la longitud de su pierna, cuyo vértice sirve de reposo a su mejilla.
Desafiantes y melancólicos, sus ojos negros traspasan el lienzo, lo agujerean como látigos, lo libran de la candidez que propicia el fondo blanco, sus brazos blancos, su tez blanquísima.
Como si quisiera retener la sonrisa, la boca aprieta su bermellón, lo satura de gritos mudos para que jamás escape un te quiero, un te odio, un adiós.
Huye, planeando sobre la mano del artista, huye. Él elige un verde aguamarina, declina cada uno de los cabellos anaranjados, se detiene en el muslo y lo acaricia.
Ella está lejos, más allá del lienzo y de las manos que la perfilan y sólo permanece su gesto firme, orgulloso.
Schiele cree oir que ella piensa No me amas, así no me amas, vete a dibujar cerezos, luego vuelve y deshaz la cama conmigo.


Johnny Lomax dijo
Caray, buenísima descripción de lo que plasma la obra. Yo tan sólo llego a ver (aunque seguro que me equivoco), que pertenece al estilo postimpresionista, cercana a los cuadros de Toulouse Lautrec y que tiene el aire bohemio de aquella época parisina. ¿Acaso eres pintora, mecenas, historiadora del arte o directora adjunta del Museo del Prado?
Besos de TÚ superhéroe.
12 Junio 2007 | 05:13 PM