Ya no estoy aquí, sino en lahojarota.blogspot.com
Me he cansado de la coctelera, de no poder posterar, ni poder comentar etc etc etc.
Os recibiré encantadísima en mi nueva ubicación.
Besos a todos.
Ya no estoy aquí, sino en lahojarota.blogspot.com
Me he cansado de la coctelera, de no poder posterar, ni poder comentar etc etc etc.
Os recibiré encantadísima en mi nueva ubicación.
Besos a todos.
"Nos creemos en el deber de decirle -sí, desinteresadamente- que su
obra nos repugna profundamente por inmoral, por histérica, por
arbitraria"
Extracto de la carta que Luis Buñuel y Salvador
Dalí envían a Juan Ramón Jiménez en 1928. La obra que les repugna es
"Platero y yo".
Esta es una de las pequeñas píldoras de felicidad que me regala el
estudio de oposiciones (no todo va a ser sufrimiento y cohiponimia).
- Profe, toma.
- ¿Qué me das?, y, por cierto, ¿qué te has hecho en el bigote?
- Es un regalo... me he afeitado.
- Sólo tienes 12 años, ¿tú te quieres parecer a Pancho Villa a los 14?
- ¿Quién es Pancho Villa?
- ... Bueno, a ver, ¿qué quieres?
- Que te hemos traído un regalo.
- ¿Para mí? (agito una caja de zapatos)
- ¡No!, ¡no menees la caja que está vivo!
- ¡Qué coñññ...! ¡No abro esta caja hasta que no me digas qué hay dentro!
- ¡Ábrela! (gritan todos)
Quito la tapa muy despacio y miro de reojo.
- ¡Un hámster!
- Sí, es uno de los dos que no se ha comido Paris, tuvo trece y se comió a once.
- ¿Hilton?
- Sí, la hámster que me regaló Perico en Navidades.
- ¿Le has puesto Paris?
- Sí, es que es rubia.
- Le pega más Medea.
- ¿Quién es Medea?
- Nadie... ¿y por qué me lo regalas a mí?, ¿no tienes amigos, primos o enemigos?
- Sí, pero es que lo hemos pensado entre todos los de la clase.
- Ah, un complot.
- Sí... ¿qué es un complot?
- Da igual, ¿tiene nombre?
- Lo puedes llamar como quieras, pero Ana dice que se parece a la bibliotecaria.
- ¡Llámalo María José! (grita Ana)
- Pero, a ver, ¿por qué soy yo la agraciada? Dádselo a vuestra tutora o, ¡mira!, a María José, ya que se le trae un aire...
- No, hemos decidido que es para ti.
- ¿Y eso?
- Porque no tienes novio.
- ¿Queréis que me dé a la zoofilia?
- No. ¿Qué es la zoofilia?
- Pregúntale a María José.
- Vale. ¿Te lo quedas, no?
- Pero, ¿qué tiene que ver que yo no tenga novio para que me lo encasquetéis a mí?
- Pues para que no te sientas sola.
- Yo no me siento sola.
- Ya. Pues mira, te entretienes, le pones de comer o le lees esos poemas raros que nos lees a nosotros.
- O sea, que os queréis librar de mis poemas.
- No, pero son tan chulos que se los puedes leer a María José.
- Claro.
- En serio, y a nosotros también.
- Pero a ver, que yo ni necesito un novio ni un hámster.
- Ya tienes una edad, profe.
- ¡Tengo 27 años!
- Claro, por eso, que es una edad ya... y sin novio... Anda, quédatelo. Y si llamarlo María José te da mal rollo, ponle el nombre de algún tío bueno.
Hay que joderse.
Es tarde, madrugada, noche fría y dolorosa que cae como espinas de corona sobre las aceras frías.
Tardan en llegar los ruidos nocturnos y parece que el cielo se va a precipitar sobre la tierra al primer descuido de Atlas.
Los faroles ya no están encendidos, llevan demasiado tiempo proyectando sombras chinas sobre los muros, daguerrotipos que se desgajan de repente y vuelven a surgir como espectros viejos.
Procedentes de la calle más estrecha se intuyen olores profundos de pintura vieja y maderas podridas, chasquidos oscuros, nudos pertinaces, carcoma a flor de tronco, virutas, clavos, polvo de la carne más trémula, quemada ya, dormida en las profundidades de un trastero dominado por el destierro.
Los baldosines hacen resbalar la humedad, que dibuja riachuelos en los bordillos y cae cascadamente para hundirse en sumideros poblados de moho e insectos sin ojos, peces de las profundidades marinas que se guían a través del calor de los cuerpos de otros peces igualmente ciegos, igualmente blancos, igualmente estúpidos.
No son arenas abisales las que se meten en los zapatos a estas horas en este rincón de la ciudad, sino la incomodidad, el hastío, las ganas de perder la vida aquí mismo, entre estos cartones.
Me digo, no despiertes hasta el abandono total de la calma, hasta la venida de flores nuevas en los jazmineros secos del jardín de enfrente.
El jardín de enfrente es la radiografía de una naturaleza muerta.
Imagino los jazmines florecidos, abiertos como sexo encendido, blancos, blanquísimos, virginales, obscenos. Propagarán aromas líquidos como pañuelo o seda, se dejarán llevar por el viento, besarán de nuevo las alturas, dominarán el espacio desde el vértigo del día. Entonces la ciudad bostezará gigante. Entonces los insectos buscarán refugio para no morir de luz.
Keith Jarret - Somewhere over the rainbow
Si buenas las tenedes, pro habran a vos,
Otro si faran a los del Campeador.
Llevad y salid al campo ifantes de Carrion,
Huebos vos es que lidiedes a guisa de varones,
Que nada no mancara por los del Campeador.
Si del campo bien salides, gran hondra habredes vos,
Y si fueres vençidos, no rebtedes a nos,
Ca todos lo saben, que lo buscastes vos.
Ya se van repintiendo ifantes de Carrion,
de lo que habien fecho mucho repisos son,
No lo querrian haber fecho por quanto ha en Carrion.
Todos tres son armados los del Campeador,
Ibalos ver el rey don Alfonso.
Dixieron los del Campeador:
Besamos vos las manos, como a rey y a señor,
Que fiel seades hoy d’ellos y de nos.
A derecho nos valed, a ningun tuerto no.
Aqui tienen su bando los ifantes de Carrion,
No sabemos que se comidran ellos o que no.
En vuestra mano nos metio nuestro señor.
Tenednos a derecho, por amor del Criador.
Esora dixo el rey: de alma y de coraçon.
Aduzen les los caballos buenos y corredores,
Santiguaron las siellas y cabalgan a vigor,
Los escudos a los cuellos, que bien blocados son.
"(...) Las actividades de Rodrigo y de sus mesnadas de baja extracción social indican que el mundo ya no es estático ni inmóvil. Se trata en efecto de "un nuevo orden" (siempre en el poema), en el que la alta nobleza ha perdido su prestigio y su papel representativo; en el que el rey lo es otra vez gracias al Campeador; en el que las aspiraciones castellanas se cumplen de modo inequívoco; en el que "los de abajo" y los primeros burgueses han hecho su primera aparición. Es, en fin, una propaganda que ya no está, en modo alguno, al servicio del feudalismo en sentido estricto, de una propaganda dirigida contra ciertos sectores de la clase dominante; leonesa o "colaboracionista" (...)"
"(... ) De este modo, los intereses de la incipiente burguesía se unirán con los del infanzón (el Cid), en ataque combinado contra la aristocracia. Y es preciso no olvidar que, en su mayoría, los soldados del Cid son gentes miserables, y tanto, que abundan los que no tienen ni espada (...)"
PD: Echo de menos mis trabajos de edición y anotación de textos... ¿Nadie tendrá por ahí, a mano, un manuscrito de Tirso de Molina, por ejemplo, para que yo lo modernice y le haga unas anotaciones, no? Por pasar el rato, más que nada... Prometo devolverlo intacto.
Esta mañana, después del paseo de rigor a Don Golfo Navarro, he descubierto en el buzón un aviso de Correos (¿qué era Correos... qué es una carta?).
Sabedora de lo que me esperaba al otro lado de la ventanilla 23 (1er piso) he salido a todo correr. He fintado a dos vecinos, me he saltado tres semáforos y he subido los escalones de Correos de cuatro en cuatro.
En la cola: una muchacha que parecía ser jugadora de baloncesto, de cuerpo hombruno pero rostro angelical, un señor con pinta de burgués decimonónico y una señora sesentona que ha recogido entre risitas su pedido de Venca.
Me toca: "¡DNI!" grita el funcionario. "¿DNI?, diosssssssssss" grito yo.
Vuelvo a correr, bajo los escalones, todos, de un brinco, me salto otros tres semáforos en rojo, vuelvo a fintar a los mismos vecinos parados en la misma esquina hablando de la misma noticia, subo a mi casa, Don Golfo Navarro me mira como las vacas que ven pasar el tren, engancho el bolso, me lo cuelgo al cuello y vuelvo a bajar corriendo los cuatro pisos (no, no tengo ascensor, pero sí un culo de la hostia). Finto, infrinjo la ley del buen peatón, vuelo hasta la ventanilla 23...
Ya tengo entre mis manos las "Charlas con un vago burlón- Querencias y extravíos" de Javier Krahe, dedicado por él mismo.
Gracias, José Carlos y Rosita, os debo una visita a Plasencia y un masaje en los pies a ambos.
Vídeo: "Esta no es la vida privada de Javier Krahe"
"Últimamente me desvelo por la noche"
Dijo Salima antes de recibir cuarenta latigazos.
Lascia ch'io pianga la cruda sorte,
E che sospiri la libertà!
E che sospiri, e che sospiri la libertà!
Lascia ch'io pianga la cruda sorte,
E che sospiri la libertà!
Aria "Lascia ch´io pianga" - Farinelli